Qué significan las siglas
PFAPA resume cuatro hallazgos frecuentes: fiebre periódica, aftas en la boca, inflamación de garganta y ganglios del cuello aumentados.

Información general
PFAPA es un síndrome inflamatorio que provoca episodios repetidos de fiebre, generalmente acompañados de aftas bucales, dolor de garganta o ganglios del cuello inflamados. Esta página ofrece una explicación breve y clara para familias y personas curiosas.
PFAPA significa fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis y adenitis cervical. Se considera un síndrome autoinflamatorio, no una infección contagiosa, y suele presentarse con episodios que aparecen con cierta regularidad.
Entre episodios, muchos niños se ven bien, vuelven a sus actividades normales y crecen de forma esperada. Precisamente por eso, llevar un registro ordenado puede ayudar a identificar patrones y conversar mejor con el pediatra.
PFAPA resume cuatro hallazgos frecuentes: fiebre periódica, aftas en la boca, inflamación de garganta y ganglios del cuello aumentados.
Los episodios suelen repetirse cada pocas semanas y durar varios días. En muchas familias el patrón llega a ser bastante predecible.
PFAPA no se describe como una infección que se transmita de una persona a otra. Aun así, los síntomas deben ser valorados por profesionales de salud para descartar otras causas.
La fiebre aparece en episodios repetidos y suele ser el signo que más llama la atención.
Durante el episodio puede haber faringitis, enrojecimiento o molestias al tragar.
Algunos niños presentan pequeñas llagas dolorosas dentro de la boca.
Es frecuente notar ganglios cervicales aumentados de tamaño durante la crisis.
También pueden aparecer malestar general, dolor abdominal, dolor de cabeza, dolor en articulaciones o cansancio.
Fuera de las crisis, muchos niños se sienten bien y no muestran síntomas evidentes.
PFAPA suele comenzar en la primera infancia, muchas veces entre los 2 y 5 años, y con frecuencia antes de los 5 años.
En muchos niños los episodios disminuyen con el tiempo y el cuadro puede resolverse durante la niñez tardía o antes de la adolescencia.
Algunos casos pueden persistir por más tiempo o presentarse en edades mayores, por lo que la evaluación médica sigue siendo importante.
Esta información es orientativa y no reemplaza el diagnóstico ni las indicaciones de profesionales de salud.